Por mucho que queramos a los animales y a nuestras mascotas en particular, las actuaciones políticas encaminadas a su adopción no gozan de la aceptación que cabría esperar. Las inicitivas voluntaristas las más de las veces concluyen con largas agonías y sufrimiento para los animales, siendo preciso la intervención de los poderes públicos para remediarlos.
domingo, 5 de diciembre de 2010
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