...pública y para todos.
No hace falta beberse el mar para saber que está salado. Lo mismo ocurre con los necios.
No es preciso triunfar para ser feliz.
El mundo es ajeno a nuestras tragedias personales, él continúa a lo suyo.
La envidia destruye a las mejores personas.
No consientas que nadie te mire desde arriba.