La mejor paz es un buen olvido.
Lo que más nos esclaviza es la necesidad.
Hay que saber aceptar lo inalterable.
Huir de la competencia nos hace mejores.
Debemos prepararnos para lo que puede suceder no para lo que suele suceder.
El camino más fácil hacia la felicidad es hacer felices a los otros.
Es cierto; todos los médicos tenemos un cementerio interior donde intentamos buscar una explicación a nuestros fracasos.
Hay dolores que es imposible describir.
La muerte no es mala, es solo que nos la han contado mal.
El mayor éxito de un médico es que el paciente vuelva a su vida y se olvide de él.
Las dificultades para la felicidad no son de índole económica.
Siempre somos un resumen de lo que fuimos.
El único poder verdadero reside en el conocimiento.
Me interesa más lo que yo me digo que lo que me dicen otros.
Debemos procurar nunca comer solos. Es malo para la salud.
Hay que huir de la esperanza sin fundamento, hace mucho daño.
Hay que tener criterio para no dejarse avasallar por opiniones ajenas.
Cuando el cuerpo deja de ser un amigo fiel y se convierte en enemigo. Los tiempos se acortan.