lunes, 5 de abril de 2010

REFORMA SANITARIA


Venía Obama a cambiar el mundo, de momento ha cambiado la vida de millones de americanos, la ley de reforma sanitaria aprobada es explicada muy bien con el caso de:
Marcelas Owens, de 11 años, perdió a su madre cuando tenía siete. La mujer murió de una enfermedad (Hipertensión Pulmonar) cuyo tratamiento no pudo costear porque carecía de seguro médico. No tenía seguro porque perdió el trabajo. Perdió el trabajo porque estaba demasiado enferma para cumplir con sus horarios y obligaciones en un restaurante.
Aunque la nueva ley no supone la homologación de la sociedad norteamericana a los parámetros de justicia social que rigen en Europa, sí se acabará con la literalidad de dejar morir sin asistencia a millones de personas.
La Comunidad Valenciana en su alocada carrera en contradirección está próxima a generar muchos Marcelas Owens. Qué buen Sistema Sanitario propició la Ley General de Sanidad de 1986, si estos nefastos gestores no lo hubieran destrozado. 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Una reforma sanitaria de la que está en contra mayoritariamente la población estadounidense. De hecho, no es casualidad que los índices de popularidad de Obama se hayan situado en estos días por debajo del 50%. Y usted aquí mezclando churras con merinas, con la sanidad en España o Valencia (que yo no soy ni de unos ni de otros). Saber de medicina no implica saber de política sanitaria.

Ramón Pacheco dijo...

Estados Unidos es el país del mundo que se gasta más en sanidad, nada menos que el 16% de su PIB, en atención sanitaria. Ningún otro país se gasta tanto en sanidad como EEUU. En comparación, Francia se gasta un 11%, Reino Unido un 8,4% y España un 8,5% (este porcentaje incluye gasto público y gasto privado). Y, a pesar de este enorme gasto, 47 millones de habitantes no tienen ninguna cobertura sanitaria (esta cifra es probable que sea, incluso, mayor al no incluir el gran número de personas en aquel país que no están censadas), provocando la muerte de 45.000 personas al año como consecuencia de no recibir atención sanitaria, resultado de no tener aseguramiento sanitario y no poder pagar la atención médica que necesitan. En realidad, esta cifra (estimada por el conservador Institute of Medicine) subestima la mortalidad prevenible que ocurre por no tener cobertura sanitaria. Un número más realista es el calculado por el profesor David Himmelstein, de la Universidad de Harvard, que ha calculado que el número de muertos debido a la falta de aseguramiento sanitario asciende a más de 100.000 al año.

Además de la falta de cobertura que afecta al 16% de la población censada, existen 62 millones de personas que tienen insuficiente cobertura sanitaria; es decir, su póliza sanitaria cubre un numero muy reducido de servicios médicos, con lo cual, en caso de enfermedad, pueden llegar a pagar hasta un 10% o más de sus ingresos anuales, en facturas médicas a las compañías de seguros, a los hospitales o a los médicos que les atienden. En realidad, el 60% de las bancarrotas individuales que se dan en EEUU se deben a personas que se han arruinado como consecuencia de no poder pagar sus facturas médicas. La carestía en la cobertura sanitaria está tan generalizada, que el 42% de las personas que se están muriendo como consecuencia de tener una enfermedad terminal, indican estar preocupadas por cómo ellas o sus familias pagarán sus facturas médicas. Ningún otro país alcanza tal nivel de crueldad. Y utilizo este término con todo rigor. Insto al lector a que se imagine una situación semejante en su propia familia y que piense en la angustia de, incluso en los momentos en que la persona se está muriendo, tener que preocuparse por cómo pagar los servicios sanitarios que recibe. Esto es lo que ocurre en EEUU. Es el capitalismo duro, sin guantes.
¿A qué se debe esta situación? Pues precisamente a que aquel país tiene el sistema sanitario que las derechas en España están pidiendo: es decir, que el sistema sanitario se privatice, y que los ciudadanos y residentes, en lugar de pagar su atención primordialmente a través de impuestos, lo hagan a través de pólizas a las compañías de seguros sanitarios.

Hermano esto nada tiene que ver con política sanitaria tiene que ver con los sentimientos HUMANIARIOS y de JUSTICIA SOCIAL.

Agapito el Pregoner dijo...

Anónimo, los que están en contra de la reforma sanitaria en USA son los conservadores, la mayoría de los cuales son señorones acomodados que se creen con derechos adquiridos por el mero hecho de tener una buena póliza de seguros. Temen que el acceso a la sanidad universal les reste a ellos privilegios y que los hospitales se llenen de indeseables que les molesten. Es la historia de siempre: generaciones anteriores lucharon por adquirir unos derechos; los derechos se consiguen. Cuando ya se establecen como básicos, como algo que realmente siempre tuvo que existir, el ciudadano acaba no dándole importancia. Pero cuando vienen otros que no los poseen a reclamarlos, porque es una cuestión de justicia social, entonces se remueven en sus poltronas y dicen que de eso nada, que a santo de qué va a salir de sus impuestos el cubrir las necesidades de unos muertos de hambre. ¿Entiende usted que un empresario español pueda contratar sin dar de alta en la Seguridad Social a un trabajador? ¿A que no le parece razonable? ¿A que si se entera de algún empresario que está explotando a sus trabajadores sometiéndolos a estas penosas condiciones de trabajo, los condena sin más justificaciones? Pues en USA no es obligatorio asegurar a los trabajadores.

El que Obama no sea en estos momentos popular no les da la razón a los que se oponen al establecimiento de un sistema sanitario "CASI" universal: seguramente, si le ocurriese ir contra la 2ª enmienda de la Constitución de USA, su popularidad, ya no es que bajaría, sino que adquiriría signo negativo. ¿Le restaría validez esa situación al hecho de que se atreviese a hacer algo así? Si actuara de manera semejante con la pena de muerte ¿no sería igualmente válido y valiente ese intento? En EEUU existe una parte importante de la población que es contraria a la solidaridad y al estado social; todo lo que huele a izquierda les recuerda a los comunistas. Y eso no es ni más ni menos que una deformación ideológica fomentada por los conservadores, que tienen los bolsillos llenos de billetes y que cada vez que observan un intento de equilibrar los distintos estratos sociales, se ponen la mano en el pecho como si fuese el fin del mundo.

En cuanto a lo que pasa en la GV con la salud... pásese usted por los hospitales y pregunte a los trabajadores...a ver si es razonable que se entreguen planillas anuales de turnos con un exceso de trabajo de 200 horas, y que se consienta que se realicen turnos de 12 horas porque así la gente puede juntar varios días y disponer de más días de descanso porque luego no les respetan los festivos ni los que les tocan por sus planillas. Pregunte, pregunte... a ver qué le dicen... a ver qué razones le dan del porqué se consiente que los trabajadores doblen los turnos, con la deficiente atención que eso supone, porque la conselleria no suple bajas ni vacaciones... y eso, sólo hablando de los trabajadores, que si hablamos de las instalaciones, entonces es para echarse a llorar...