Lo peor es ser un torturador de uno mismo; rumiando todas nuestras desgracias y deseando que hubieran sucedido otras cosas.
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1 comentario:
Eso le viene al pelo estos días hay muchos meapilas y beatas, que con darse golpecitos en el pecho, ya se creen que remiden sus pecados y purgan su asquerosa vida.
Abrazo Ramón.
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