A Paquito lo había privado su creador de instrumentos de pecado y perdición; un cuerpo desgarbado, un verbo aturullado y una prestancia escasa, hacían de su presencia la nada. Pero él se consideraba un todo más o menos infinito.
martes, 29 de marzo de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Es gracioso y voy a compartirlo con ustedes, aunque por primera y única vez me salte el secreto de lo contado en consulta. Era un paciente q...
-
Aprende las reglas y aplícalas, aunque no lo parezca no están tan lejos, si me apuras empezamos a estar rodeados. "Sin la familia ...
-
Hace unos meses se divulgó adecuada e interesadamente un pequeño altercado de tráfico sufrido por un exconcejal. Inocente de mí recriminé a ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario