Desde luego que si. Cuando uno no está a la altura de lo que las circunstancias requieren, y sabe que está quedando mal. En esos momentos quisiera estar a veinte metros de altura y con los pies apoyados en una simple tabla. Seguro que le daba hasta menos vértigo. Abrazo Ramón.
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Desde luego que si. Cuando uno no está a la altura de lo que las circunstancias requieren, y sabe que está quedando mal. En esos momentos quisiera estar a veinte metros de altura y con los pies apoyados en una simple tabla. Seguro que le daba hasta menos vértigo. Abrazo Ramón.
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