martes, 8 de enero de 2019
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3 comentarios:
Mientras no nos den con una lata de atún en la cabeza la esperaremos, y cuando nos llegue que sea benévola.
Abrazo Ramón.
Eso es precisamente lo que pensaba Teresa de Calcuta desde que fue joven y se dedicó a acompañar a las personas en su último aliento.
Hay muchas personas anónimas que nos acompañan en el buen morir...por suerte.
Saludos. Un abrazo Rafa.
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