Algunos nombres determinan a quien los lleva; los Enriques acaban siendo de una forma que nada tiene que ver con los Luises. Las Margaritas tienen un punto que las Azucenas nunca alcanzarán. Los Godofredos son más tercos que los Teodoricos, y los Juanes son más disolutos que los Pablos. Son pequeños detalles que se adquieren con el paso del tiempo y que los determina el nombre que les tocó en suerte y que nunca eligieron.
lunes, 16 de enero de 2017
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