
Transcribo el último editorial de la prestigiosa revista científica The Lancet:
El Vaticano sintió una oleada de calor sin precedentes por la condena internacional recibida la semana pasada, después de que el Papa Benedicto XVI realizara una declaración indignante y ampliamente inexacta sobre el VIH-SIDA. En su primera visita a África, el Papa dijo a los periodistas que la lucha del continente contra la enfermedad era un problema que "no pude ser superado mediante la distribución de preservativos, al contrario, ello puede incrementarlo" La oposición ética de la Iglesia Católica al control de natalidad y el apoyo a la fidelidad marital y la abstinencia en la prevención del VIH es bien conocida. Pero, al decir que los condones exacerban el problema del VIH/SIDA, el Papa ha distorsionado públicamente la evidencia científica para promover la doctrina católica en este tema. La comunidad internacional rápidamente condenó este comentario. Los gobiernos de Alemania, Francia y Bélgica publicaron notas criticando el punto de vista del Papa. Julio Montaner, presidente de la International AIDS Society, clasificó el mensaje como "irresponsable y peligroso". UNAIDS, el Fondo para la Población de la ONU y la OMS realizaron una actualización de su posición oficial sobre prevención del VIH, la cual dice: "el condón de látex masculino es lo único y más eficiente, disponible en tecnología, para reducir la transmisión sexual del VIH". En medio de la tormenta, incluso el Vaticano trató de alterar las palabras pontificales. En la página web de la Santa Sede, el portavoz vaticano, Padre Federico Lombari, puntualizó que el Papa trataba de decir que había un " riesgo que los condones... pudieran incrementar el problema" Si el error del Papa fue debido a la ignorancia o a un intento deliberado de manipular la ciencia para apoyar la ideología católica no está claro. Pero el comentario permanece y el Vaticano intenta atemperar las palabras del Papa, más allá de aclarar la verdad, no es la vía correcta. Cuando una persona de gran influencia, sea religiosa o líder político, hace una declaración científicamente falsa, esto puede ser devastador para la salud de millones de personas, se debería retractar o corregir de manera pública. Cualquier otra actitud del Papa Benedicto podría ser un inmenso perjuicio para los defensores de la salud y la gente, incluyendo miles de católicos, que trabajan fatigosamente para tratar de prevenir la extensión del VIH/SIDA a lo largo del mundo.